MAGOS

«Ya solo lo salvaría la belleza de ese camino, el que lo remitía a la inocencia de su noche mágica…»

Era tal el entusiasmo acumulado durante los días previos a “su” noche más  importante del año, que una vez en la cama y con la luz apagada, el pequeño no podía conciliar el sueño temiendo que el amanecer no llegara nunca.

Pasadas unas horas, la luz intensa de una linterna en su cara, parecía comprobar si el cansancio ya lo había rendido, pues los exóticos visitantes llegados tras el resplandor de una estrella, habrían de cerciorar si tras la natural excitación, se habría dormido el niño, condición indispensable para consumar su generosa visita y, dejando presentes y regalos a los pies de su cama, culminar el gran misterio de la inocencia.

No podía recordar, pensaba ahora, cuando realmente supo la verdadera identidad de aquellos generosos seres y, sin interés en saberlo, sí acertaba a entender cómo la magia de aquel momento y ese haz luminoso influirían  tanto en él, abriendo en el futuro sus sentidos a la sensibilidad, a la belleza que las palabras y los instantes siempre atesoran de alguna manera.

Aquella gran estrella que tatuó destinos, impregnaría el suyo con su radiante estela y, más cigarra que hormiga, lo alimentaría de sueños imposibles, esos propios de las almas capaces de vivir tan intensa como eternamente, sin más hacienda que el gozo.

Evocaba cómo, adolescente, en sus primeros acercamientos a la gran pantalla, se diluyeron para siempre sus juegos infantiles en los ojos de Audrey, despertando su mocedad.

No mucho tiempo después, con Yuri huido a Varykino, entre prados de narcisos amarillos, despertaría al amor, impregnado de una hermosa música que lo llevaría de una vez, hasta encender el escenario de su vida con historias de horizontes cercanos, donde se aceleran las miradas y los viajes cadenciosos de corto trayecto.

Pareciera que todo transcurrió, desde aquella noche mágica de su niñez, en un camino inspirado, cuya motivación nunca fue el destino, sino, cada paso, absorto en el momento.

Y así la sensibilidad fue armándose en él, hasta tal punto, que a contrapelo de la sociedad, libraría una vida dedicada por entero, de la forma que fuera, a la contemplación de la armonía, de las miradas furtivas que llenan soledades.

En un mismo día como aquel, tantos años después, y en otra noche interminable, se rendiría al sueño entre evocaciones de los más hermosos tiempos de su niñez y, al despertar, con la luz del amanecer ya en su cara, se prendió en la tristeza de haber sucumbido a una vida convencional atada a ideas de apariencia avanzadas, en quebranto de su compromiso consigo mismo.

Entonces respiró profundo y, aún adormilado, en su imaginación le sorprendió de nuevo la llegada de los nobles orientales con su mejor regalo, sin ser otro, que el cegado niño por la luz de la linterna en la madrugada de su vida, emergiendo de nuevo en su interior, tratando de convencerle de que no había más verdad que mereciera la pena, que aquella fábula.

Definitivamente, seguro en su pensamiento y, hasta el fin de sus días, se prometió súbdito de aquella oriental monarquía de sueños infantiles, manantial de sensibilidad adolescente, juventud de prados floridos, de escondidos abrazos entre dunas voluptuosas de piel de seda y viajes en alfombra mágica.

Tranquilo y seguro, pudo abandonar su dudoso sueño republicano en pos de la única y más pura de las realezas. Ya solo lo salvaría la belleza de ese camino, el que lo remitía a la inocencia de su noche mágica.

Lo que nadie supo ni pudo darle. Solo aquellos soberanos generosos del Este, con sus valijas repletas de sueños imposibles, de los que advertía no haber despertado nunca. Solo ellos.

Los Magos.

*Musica: Mendelssohn: Violin Concerto / Frang · Rattle · Berliner Philharmoniker

5 comentarios en “MAGOS

  1. Quien no ha recordado esa noche mágica y otras que han venido después sin ser Noche de Reyes. Me quedo con tres regalos que nos has hecho hoy. «Sueños imposibles capaces de vivir solo con el gozo de rememorarlos. Horizontes cercanos donde las almas se aceleran y las miradas furtivas que llenan las soledades». Regalos que se nos dan con más frecuencia de lo que parece. Bello relato.. Me alegro de saludarte. Un abrazo.

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      • La niñez y sus aventuras, con sueños quizás incomprendidos pero muy cercano que no deja recuerdos en el tiempo , memorando en cualquier noche lo felices y escotados en ver en nuestra puerta unos Reyes no desconocido en sus miradas y voces , pero era tan real con sus presentes que la niñez lo acepta sin más sentimiento que la ilusión de estos seres llegados de tan lejos para vivir noches Eternas. Después de la fugas noche , también era fugaz el Tiempo , cuando se hizo realidad que otros seres cumplían está misión , transmitir la alegría , el reconocimiento de lo que has vivido y dar un paso a la realidad de una edad adulta . A mi abuelo cada Año le daban el » rábano» más grande que los Reyes le entregaban y con muchas risas , de pequeña no entiendes este humor de los Reyes bebiendo brandy , pero al día siguiente le preguntas : Que pasa con estos Reyes que te traen un rábano?? .La respuesta eran más risas. Pero como era un Ser tan generoso , bueno y adorable no pensabas que en su humilde familia donde vivíamos todos con tanta Felicidad , estos Reyes se equivocaron de Estrella Mayor ….
        Gracias Pepe por llevarme a esta niñez adorada y un Regalo tan Bonito que nos mandas con tanto Amor, por Tus Aventuras y ser un Amante de Tus sueños . No despiertes nunca de esta niñez que hay en Tí. Gracias

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  2. Pingback: MAGOS — Pepe Grano de Oro – Bruno Centeno

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